Racing tuvo una tarde sin muchas luces y empató 0 a 0 con Central Córdoba en Santiago del Estero. El equipo de Coudet volvió a sumar después de la derrota con River pero sigue sin ganar en lo que va del campeonato.

El efecto espiral que a veces se desencadena en el fútbol le jugó una vez más una mala pasada a la Academia, que no pudo aprovechar la visita al Estadio Alfredo Terrera  para conseguir el primer triunfo de la temporada. En una actuación apagada, en un encuentro dominado por la fricción, Racing igualó 0 a 0 con Central Córdoba y se quedó con las ganas de construir una alegría que le funcionara como vértice para empezar a levantar cabeza.

Le costó al equipo de Eduardo Coudet encontrarse con las buenas sensaciones. Quizás, por el estado de la cancha; quizás, porque sacarse de encima un golpe como el de River nunca resulta sencillo. Frente a un rival que presionó en cada centímetro de césped, la lenta circulación de la pelota obstaculizó la posibilidad de generar cantidad y calidad de situaciones de peligro. La muestra más elocuente fue que la Academia no pudo incomodar a Diego Rodríguez antes del descanso. En cambio, Central Córdoba se las ingenió para preocupar –sobre todo con envíos aéreos- a Gabriel Arias y lució más cómodo en una escena con mucha más intensidad que precisión. Lisandro López, el abanderado celeste y blanco, no logró contagiar a sus compañeros a partir del fútbol que lo distingue y la primera etapa acabó hundida en un mar de pelotazos sin destino.

Pareció modificarse la actitud del campeón en la segunda mitad. Más asociaciones en corto, más anticipos para evitar las transiciones veloces y una primera chance que Augusto Solari desperdició con un cabezazo alto. Matías Rojas y Darío Cvitanich ingresaron para darle aire fresco al ataque. Solari, reemplazado junto a Nicolás Reniero, salió con una lesión en su rodilla izquierda. El último cambio fue la entrada de David Barbona. Como la solución no llegaba ni a través de un destello individual ni a partir del andamiaje colectivo, los locales se animaron y volvieron a quedar cerca de convertir. En un zurdazo de Lisandro López que se fue cerca del poste derecho del arquero se escapó la última ilusión de que la victoria se fuera para Avellaneda.

Con mucho campeonato por delante pero con la necesidad golpeando la puerta, habrá entonces que apuntar a recuperarse en casa. Será fundamental regresar al triunfo cuanto antes para darle argumentos a la esperanza de pelear bien arriba.

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