Acababa de comenzar la década del noventa y un hincha de Racing escribía para su banda de música una letra que, a pasar de encerrar una orientación íntima y personal basada en una tragedia familiar, le daría un nuevo significado al enfoque del concepto de “hogar” que se uso (y se usa) desde los años posteriores a ésta concepción. El puño zurdo de Gustavo Adrián Cerati plasmó sobre el papel con simpleza conmovedora una frase tan cierta como poco destacada hasta ese momento por sus predecersores: “No hay nada mejor/ no haya nada mejor que casa” , afirma el cierre de Té para tres en Canción animal. Y para el momento en que el quinto el disco de Soda Stereo salió a la calle (agosto de 1990), el Estadio Presidente Perón estaba próximo a festejar su cuarta década de vida. Hoy, casi 30 años después de ese momento y al celebrarse en este día el sexagésimo noveno aniversario de su inauguración oficial, no hay dudas en volver a poner bien en alto aquella afirmación hecha música que se hace carne entre los tantos académicos y las académicas que desde 1950 concurren al Coliseo racinguista: para la gente de Racing no hay nada mejor ni más lindo que el Cilindro. Para Racing Club no hay nada mejor que su casa. Esa misma que hoy cumple 69 años.

El 3 de septiembre de 1950 fue una de las jornadas más importantes de la historia del club porque Racing inauguró su nueva casa después de años de trabajo. El Estadio Presidente Perón abrió sus puertas con un triunfo ante Vélez por 1 a 0 con un gol de Llamil Simes en el arranque de la segunda etapa. La inauguración del Cilindro marcó un antes y un después en la vida del club. Los miles y miles de hinchas, pintados de celeste y blanco, festejaron tener casa nueva y festejaron el triunfo y percibieron que el equipo de Guillermo Stábile se encaminaba a lograr el bicampeonato. Todos disfrutaron de una fiesta maravillosa y se guardaron en la retina los detalles del estreno de una de las obras arquitectónicas más notables de la historia del deporte argentino.

El 27 de marzo de 1944 se inició el proyecto de construcción. La meta de la dirigencia era que Racing dispusiera de un espacio propio y de calidad para competir a gran escala. Se nombró una comisión encargada de la adquisición del campo de deportes y la compra de los 30 mil metros cuadrados que pertenecían a los ferrocarriles fue el paso clave en ese proceso. Se sabe que Juan Domingo Perón, presidente del país en aquel entonces, recomendó erigir la cancha en el barrio de Retiro. Sin embargo, las autoridades del club optaron por quedarse en Avellaneda, la ciudad en la que había nacido la institución.

La financiación de la obra comenzó a desarrollarse cuando promediaba 1946. En agosto de ese año, vio la luz el decreto que contemplaba todos los gastos del emprendimiento. Un préstamo de 3 millones de pesos por parte del Gobierno Nacional fue determinante para impulsar la gestión. Como gesto de agradecimiento, la Comisión Directiva decidió designar presidente honorario a Juan Domingo Perón y socios honorarios a Eva Duarte de Perón, a Ramón Cereijo, a Juan Atilio Bramuglia y a Miguel Miranda. Carlos Pailot, presidente de la institución, fue también el que decidió que el flamante estadio llevara el nombre del mandatario de la Argentina.

Fueron miles y miles las personas que se acercaron al cruce de las calles Alsina y Cuyo –hoy, pasaje Corbatta- para asistir a una cita de lujo. El equipo no falló en el campo de juego y los hinchas tuvieron el privilegio de festejar por partida doble. El club, en síntesis, vivió una jornada imborrable. Las memorias oficiales registraron las presencias destacadas en el evento de la siguiente forma: “del ilustre presidente Juan Domingo Perón (…), de su ilustre esposa Eva Perón (…), de altas personalidades del Gobierno y del deporte, procediéndose a descubrir en el hall del Recinto de Honor un busto del General Perón, que ha de perpetuar la gratitud del club hacia el excelso gobernante y primer deportista argentino”.

En el momento en que el club comenzó con el plan de obras más importantes de las últimas décadas para devolverle al estadio desde el plano edilicio la grandeza y la gloria que ostenta desde lo deportivo a partir de aquel estreno histórico ante Vélez, hoy el Estadio Presidente Perón cumple 69 años de vida. El Cilindro cumplió un año más. Festejemos todos y todas por el hermoso sentimiento que nos invade de pies a cabeza cuando estamos dentro suyo, a la espera de que el equipo salga a la cancha una vez más: no hay nada mejor que casa. No hay nada mejor que nuestra casa.

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