EL UNO X UNO VS. TALLERES

EL UNO X UNO VS. TALLERES

Racing perdió 2 a 1 vs. Talleres por la fecha 12 en el Cilindro de Avellaneda. Este es el Uno x Uno del primer equipo:

  • Gabriel Arias – (4): esta vez no nos pudo salvar. Ninguna responsabilidad en ambos golazos del rival.
  • Leonardo Sigali – (5): Fue parte del “aguante” del equipo en los primeros 45 minutos, en los cuales Talleres fue más que Racing. tuvo que salir por una falta de Fértoli que le valió la primer amarilla al ex Racing.
  • Nery Dominguez – (4): Le costó en el primer tiempo en donde Talleres presionaba mucho sobre su sector en la salida de Racing, luego en el segundo tiempo se acomodó. Tuvo fallas que el rival capitalizó.
  • Juan Cáceres – (4): No tuvo un partido lúcido desde el lado ofensivo. En defensa no llegó a tiempo para cubrir el segundo gol del rival.
  • Eugenio Mena – (5): le faltó estar fino en los metros finales. Siempre es opción en ataque. Le cometieron un penal que no fue cobrado.
  • Aníbal Moreno – (7): El mejor partido del volante catamarqueño. Se bancó solito el mediocampo en el primer tiempo en donde Racing fue puro desconcierto. En el segundo tiempo fue el encargado de distribuir juego y recuperar.
  • Fabricio Dominguez – (4): llega al área rival pero decide siempre mal. Otra chance desperdiciada como titular. El juvenil aún no se afianza.
  • Matias Rojas – (3): otro que no aprovecha las oportunidades. Aparece muy poco en el circuito de juego. Por momentos hasta nos olvidamos que está jugando.
  • Lisandro Lopez – (6): arrancó fastidioso los primeros minutos, y fue quien sufrió más el golpe anímico del gol tempranero y la expulsión de su compañero. A muchos nos quedó la sensación que fue reemplazado muy temprano.
  • Enzo Copetti: expulsión irresponsable, de esas que dejan sabor a que le costará volver a tener minutos en el primer equipo.
  • Darío Cvitanich – (6): “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”. Cuesta creer lo poco que jugó con técnicos como Beccacece y Pizzi. Un jugador que, si bien esta gastando los últimos cartuchos, está por encima de cualquier opción en el plantel. Autogeneró el penal que compró Lousteau. También fue reemplazado temprano.
  • Mauricio Martinez – (5): Entró para reemplazar a Sigali. Tiene un exceso de confianza en su juego y eso es peligroso en la última linea.
  • Carlos Alcaraz – (5): entró por Rojas y tuvo más participación que este. Es algo desordenado pero puede mejorarlo con el correr de los partidos. Tuvo un cabezazo que se estrello en el travesaño.
  • Javier Correa – (2): No muestra nada positivo. Es preferible poner un delantero de inferiores en lugar de seguir dándole minutos a un jugador cuyo CV no era para Racing.
  • Benjamín Garre – (3): Un jugador desequilibrante que no intenta desequilibrar, que no desborda. Está para eso y debe levantar.
  • Tomás Chancalay – (2): Flojo ingreso que no hace más que ratificar su salida del equipo. Necesita levantar.

Claudio Úbeda – (3): Si bien el gol y la expulsión tempraneras te modifican todo lo planificado, con los cambios que realizó desarmó lo bueno que estaba haciendo el equipo.

¡ASÍ RACING! PARA LA HISTORIA…

¡ASÍ RACING! PARA LA HISTORIA…

 

¡Así Racing!

Con ganas, con actitud, con el convencimiento de que se puede con 2 jugadores (¿Seguro? ¿Realmente se puede con dos jugadores menos?).

¡Así! Con Pillud de 4 (partidazo del subcapitán de Racing) anulando a Cecilio Domínguez, y con Montoya de 8 anulando a Sánchez Miño y condicionandolo en cada ataque de Racing. Dicho sea de paso, tenía razón el Vikingo Hagelin “Montoya con pretemporada es otro jugador”. Y vaya si lo fue ayer… Un tractor por la banda derecha.

¡Así! Con Sigali como siempre, a pesar del choreo grondoniano en la expulsión… A instancias de un línea…

Con Nery “Tata” Domínguez, y sus genitales tamaño melones de estación.

Con el “Lolo” Miranda jugando un partidazo en la zona más comprometida que tuvo el equipo, y con el chileno Marcelo Díaz como socio ideal (¡Gracias por ese debut en la red! Y enhorabuena). Ambos se repartieron la tarea de presión y cobertura de espacios que requería el partido.

¡Así Racing! Con “el cuco” Lisandro López (¡Que miedo te tienen Licha querido!), Obligando siempre en el primer tiempo, y de llanero solitario en el segundo. Aún así, con el 9 solito, el rival mantuvo línea de 4 (¡Si créame!) en el fondo.

Cuando ya mostró signos de fatiga, entró el más pillo de todos… Mañero… Bicho… El que siempre saca algo. Si no es un foul, es un lateral, es un córner, es una tarjeta del rival, una asistencia, o un gol. Siempre te da algo Darío Cvitanich y ayer no fue la excepción: apilada entre dos y claridad para la asistencia en el gol, y barullo para la expulsión de Romero.

¡Así Racing! Con la valla invicta. Con Arias bien (quizá se apuro a salir en la jugada que terminó con su expulsión), y con Javi García como pilar clave del triunfo. Enorme en todas las intervenciones que tuvo (Gigante en el mano a mano ante Fernández).

¡Así Beccacece! Usando la lógica… Dejando el laboratorio de lado… Para cuando tengas más tiempo de trabajo… Ahí si dale tu impronta. Mientras tanto vamos a lo seguro. PD: Te felicito por la pinta. El evento lo ameritaba.

¡Así Racing! ¡Así nosotros¡ Cómo hace tiempo que no nos veía así… Siendo la Número 1. Alentando cómo si no hubiera mañana. Dolidos porque estábamos viendo que otra vez nos robaban un clásico, y con poquito… Contra un rival que no transmite nada.

¡Así Racing!

Y gracias por testearme el corazón.

Y gracias también por las lágrimas del final.

¡Aguante Racing carajo!

Programa 1

Programa 1

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LE FALTÓ EL CIERRE

LE FALTÓ EL CIERRE

Más que el resultado, un empate 1-1 que mantiene a Racing en el grupo de los que encabezan las posiciones, el desempeño de la Reserva tuvo el valor agregado de dos presentaciones que apuntan a la proyección. Porque el primer partido oficial, incluso en la categoría preliminar, para José Luis Rodríguez Bebanz y para Mauricio Martínez tuvo el propósito de darles rodaje para que, cuando les toque el turno en Primera, el ritmo de competencia sea adecuado. El lateral derecho uruguayo, en la etapa final de su adaptación, participó en el 1-0 con un centro que Iván Maggi convirtió en un anticipo. El volante central, a más de un año de su lesión ligamentaria, mostró la virtudes que lo llevaron de Unión a Rosario Central y, de ahí, a la Academia: corte, distribución y presencia en el juego aéreo.

En el primer tiempo sobresalió la fricción, sobre todo porque a Racing le costó superar los obstáculos que Godoy Cruz puso en su campo. Fue el equipo de Mauro Gerk el que asumió la decisión de llevar el peso ofensivo, con Ángel Gómez como referencia; de hecho, un remate que ejecutó el delantero y pasó cerca de un poste resultó la maniobra de mayor riesgo en ese período de arranque. El primer gol, el de Maggi, a los 25 minutos del segundo tiempo, resumió lo que se había propuesto el equipo: amplitud y profundidad. En tal sentido, Rodríguez Bebanz mostró aspectos que estimulan el mayor optimismo.

A pesar de la supremacía, de haber sumado ocasiones y, tal vez, por una falta no cobrada en una salida propia que derivó en una contra de Godoy Cruz, con remate tapado por Olses y rebote posterior, el final 1-1 lejos estuvo de adecuarse a los sucesos de los 90 minutos. En cinco fechas, a la Reserva le han tocado empates en el Predio Tita (ante Unión, River y éste) y triunfos en visitas (a Vélez y Central Córdoba de Santiago del Estero).

La formación titular fue: Carlos Olses; José Luis Rodríguez Bebanz, Rodrigo Schlegel, Manuel Sánchez de León, Cristian Oyola; Matías Núñez, Mauricio Martinez, Luca Andrada; Agustín Rojas, Iván Maggi y Ángel Gómez.
Cambios: ST 23m Leandro Godoy por Sánchez de León, 34m Carlos Alcaraz por Gómez y 45m Agustín Araujo por Rojas.

NUESTRA CASA CUMPLE AÑOS

NUESTRA CASA CUMPLE AÑOS

Acababa de comenzar la década del noventa y un hincha de Racing escribía para su banda de música una letra que, a pasar de encerrar una orientación íntima y personal basada en una tragedia familiar, le daría un nuevo significado al enfoque del concepto de “hogar” que se uso (y se usa) desde los años posteriores a ésta concepción. El puño zurdo de Gustavo Adrián Cerati plasmó sobre el papel con simpleza conmovedora una frase tan cierta como poco destacada hasta ese momento por sus predecersores: “No hay nada mejor/ no haya nada mejor que casa” , afirma el cierre de Té para tres en Canción animal. Y para el momento en que el quinto el disco de Soda Stereo salió a la calle (agosto de 1990), el Estadio Presidente Perón estaba próximo a festejar su cuarta década de vida. Hoy, casi 30 años después de ese momento y al celebrarse en este día el sexagésimo noveno aniversario de su inauguración oficial, no hay dudas en volver a poner bien en alto aquella afirmación hecha música que se hace carne entre los tantos académicos y las académicas que desde 1950 concurren al Coliseo racinguista: para la gente de Racing no hay nada mejor ni más lindo que el Cilindro. Para Racing Club no hay nada mejor que su casa. Esa misma que hoy cumple 69 años.

El 3 de septiembre de 1950 fue una de las jornadas más importantes de la historia del club porque Racing inauguró su nueva casa después de años de trabajo. El Estadio Presidente Perón abrió sus puertas con un triunfo ante Vélez por 1 a 0 con un gol de Llamil Simes en el arranque de la segunda etapa. La inauguración del Cilindro marcó un antes y un después en la vida del club. Los miles y miles de hinchas, pintados de celeste y blanco, festejaron tener casa nueva y festejaron el triunfo y percibieron que el equipo de Guillermo Stábile se encaminaba a lograr el bicampeonato. Todos disfrutaron de una fiesta maravillosa y se guardaron en la retina los detalles del estreno de una de las obras arquitectónicas más notables de la historia del deporte argentino.

El 27 de marzo de 1944 se inició el proyecto de construcción. La meta de la dirigencia era que Racing dispusiera de un espacio propio y de calidad para competir a gran escala. Se nombró una comisión encargada de la adquisición del campo de deportes y la compra de los 30 mil metros cuadrados que pertenecían a los ferrocarriles fue el paso clave en ese proceso. Se sabe que Juan Domingo Perón, presidente del país en aquel entonces, recomendó erigir la cancha en el barrio de Retiro. Sin embargo, las autoridades del club optaron por quedarse en Avellaneda, la ciudad en la que había nacido la institución.

La financiación de la obra comenzó a desarrollarse cuando promediaba 1946. En agosto de ese año, vio la luz el decreto que contemplaba todos los gastos del emprendimiento. Un préstamo de 3 millones de pesos por parte del Gobierno Nacional fue determinante para impulsar la gestión. Como gesto de agradecimiento, la Comisión Directiva decidió designar presidente honorario a Juan Domingo Perón y socios honorarios a Eva Duarte de Perón, a Ramón Cereijo, a Juan Atilio Bramuglia y a Miguel Miranda. Carlos Pailot, presidente de la institución, fue también el que decidió que el flamante estadio llevara el nombre del mandatario de la Argentina.

Fueron miles y miles las personas que se acercaron al cruce de las calles Alsina y Cuyo –hoy, pasaje Corbatta- para asistir a una cita de lujo. El equipo no falló en el campo de juego y los hinchas tuvieron el privilegio de festejar por partida doble. El club, en síntesis, vivió una jornada imborrable. Las memorias oficiales registraron las presencias destacadas en el evento de la siguiente forma: “del ilustre presidente Juan Domingo Perón (…), de su ilustre esposa Eva Perón (…), de altas personalidades del Gobierno y del deporte, procediéndose a descubrir en el hall del Recinto de Honor un busto del General Perón, que ha de perpetuar la gratitud del club hacia el excelso gobernante y primer deportista argentino”.

En el momento en que el club comenzó con el plan de obras más importantes de las últimas décadas para devolverle al estadio desde el plano edilicio la grandeza y la gloria que ostenta desde lo deportivo a partir de aquel estreno histórico ante Vélez, hoy el Estadio Presidente Perón cumple 69 años de vida. El Cilindro cumplió un año más. Festejemos todos y todas por el hermoso sentimiento que nos invade de pies a cabeza cuando estamos dentro suyo, a la espera de que el equipo salga a la cancha una vez más: no hay nada mejor que casa. No hay nada mejor que nuestra casa.

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